Pero el 41,6% del alumnado asturiano ha utilizado cigarrillos electrónicos, vapeadores y dispositivos con nicotina sintética alguna vez y uno de cada cinco adolescentes los ha usado en el último mes. Es decir, el vapeo ya supera al consumo de tabaco tradicional en esta franja de edad.
La apariencia de estos productos no ayuda. Algunos se presentan con colores llamativos, sabores dulces o diseños que recuerdan a golosinas, juegos o productos de ocio. Esa imagen puede hacer que parezcan inofensivos, pero no lo son.
Muchos vapeadores contienen nicotina y otras sustancias potencialmente tóxicas. La evidencia científica advierte de que pueden generar dependencia, afectar al desarrollo cerebral en edades tempranas y aumentar el riesgo de iniciar después el consumo de tabaco convencional.
Por eso es importante hablar de este tema en casa y en los centros educativos. Vapear no es solo “echar vapor”, ni una alternativa segura, ni una moda sin consecuencias. No son golosinas, no es un juego y no es inocuo. Detrás del vapeo también hay adicción, riesgos para la salud e intereses comerciales.
Compartimos esta información porque puede ayudarnos a las familias a hablar del tema con más calma y más criterio, sin alarmismo, pero también sin minimizar unos consumos que ya forman parte de la realidad de nuestros adolescentes.

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